Dejaré que muera en mí el deseo de amar tus ojos dulces,
porque nada te podré dar sino la pena de verme eternamente exhausto.
No obstante, tu presencia es algo como la luz y la vida.
Siento que en mi gesto está tu gesto y en mi voz tu voz.
No quiero tenerte porque en mi ser todo estará terminado.
Sólo quiero que surjas en mí como la fe en los desesperados,
para que yo pueda llevar una gota de rocío en esta tierra maldita que se quedó en mi carne como un estigma del pasado.
Me quedaré… tu te irás, apoyarás tu rostro en otro rostro,
tus dedos enlazarán otros dedos y te desplegarás en la madrugada, pero no sabrás que fui yo quien te logró,
porque yo fui el amigo más íntimo de la noche,porque apoyé mi rostro en el rostro de la noche y escuché tus palabras amorosas, porque mis dedos enlazaron los dedos en la niebla suspendidos en el espacio y acerqué a mí la misteriosa esencia de tu abandono desordenado.
Me quedaré solo como los veleros en los puertos silenciosos.
Pero te poseeré más que nadie porque podré irme y todos los lamentos del mar, del viento, del cielo, de las aves, de las estrellas, serán tu voz presente, tu voz ausente, tu voz sosegada.