No atraemos lo que queremos, sino lo que somos, las vibraciones positivas se atraen.

Cuando nos enfadamos, entramos en un estado mental con una vibración negativa, por la ley del karma, en el futuro recibiremos constantemente vibraciones similares.
En cambio, si damos Amor y paciencia, en el futuro recibiremos de los demás vibraciones de la misma cualidad.

Mira el bien: la mente siempre está dispuesta a encontrar defectos en todo el mundo. Siempre es más fácil ver lo malo y lo negativo en los demás y en las cosas, pues ese es el trabajo del EGO, que continuamente se alimenta al reducir a los demás.
Así como vemos el mundo, así nos sentimos y así pensamos. La gente que es feliz suele ver belleza en todo lo que le rodea.

Piensa el bien: es imposible parar de pensar, pero si es posible educar nuestros pensamientos. Dime que piensas y te diré quien eres. Presta atención a tus pensamientos. Elije tener aquellos que son constructivos y aportan cosas positivas a tu vida.
Alimenta tu alma con pensamientos nutritivos y que te den confianza y seguridad. Los pensamientos vibran tanto negativa como positivamente.

Habla el bien: Es increíble la cantidad de tiempo que pierde la gente hablando mal y criticando a los demás!
Las palabras son energía y con tus palabras estás creando tu mundo. Cuando hablas mal de los demás (del país, de tu empresa, de quienes te rodean…) solo logras reafirmar esa energía en el mundo, y la gente de manera inconciente continua actuando así. Modifica el mundo que te rodea hablando solo el bien y realizando diariamente afirmaciones positivas. Verás como todo cambia a tu alrededor de manera maravillosa.
Y nunca dejes de actuar, dando el ejemplo se construye una nueva realidad.

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